Origen de los Bolos
La teoría más aceptada es la que sitúa el nacimiento de los juegos de bolos (objeto vertical derribado por un proyectil) en los monasterios de la Europa continental (Alemania), en el siglo IV, como parte de un rito religioso. Los campesinos tenían un palo (Kegel) que utilizaban tanto para defenderse como para realizar un ejercicio físico. La Iglesia personificó el Kegel como el Mal y para atraer a los feligreses les invitaba a participar en un juego de palos dentro de la iglesia o posiblemente en los claustros. |
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Los que fueran capaces de dar al Kegel habrían derribado al ateo y probado que eran hombres temerosos de Dios; si no lo conseguían, se consideraba prueba innegable de culpabilidad y vida pecaminosa, pudiendo remediar esa ofensa intentando una nueva participación hasta conseguir derribar el Kegel.
Posteriormente los monjes utilizaron el juego como una forma de pasar el tiempo libre en la soledad de los monasterios. El paso del tiempo modificó el número de palos con que se jugaba y el proyectil, en principio un canto rodado, pasó a ser de madera. |
Juego de Bolos
La entrada en la península de los juegos de bolos, descendientes de los Kegel germánicos, se produce a través de los peregrinos a Santiago de Compostela. El Camino de Santiago facilita los intercambios culturales y estos peregrinos, seguramente junto a las posadas y albergues, practican los juegos de bolos. El paso del tiempo irá transformando las normas de juego y aparecerán las distintas modalidades, propias de cada valle o comarca del norte peninsular. Sorprende, no obstante, que en el Libro de los Juegos, recopilado en tiempos de Alfonso X El Sabio, a fínales del siglo XIII, no aparezca ninguna reseña sobre juegos de bolos.
En 1248 se produce la conquista de Sevilla en la que participan barcos cántabros bajo el mando del almirante Bonifaz, rompiendo las cadenas colocadas por los moros y que hoy son parte de nuestro escudo regional. Este hecho, del que ahora se cumplen 750 años, da pie a dos teorías de muy difícil credibilidad: los que dicen que los cántabros llevaron entonces a Sevilla el juego de bolos y lo contrario, que los cántabros los trajeron de allí, atribuyendo el origen de los bolos a los musulmanes.
En el siglo XVI el juego está extendido por toda Europa aunque en muchos lugares se considera indecente y son prohibidos porque ocasionan pecado, vicio y deshonra. La división de la Iglesia con la Reforma Protestante encabezada por Martín Lutero da pie también a los partidarios o no del juego y son muy curiosas las Leyes del Juego de Luis Vives que vienen a poner un poco de orden. Parece demostrado que fue Lutero quien determinó que el número de bolos fuera nueve. |